Lo primero es la cerveza: nueve o diez de barril, casi todas hechas ahí mismo, y el sampler es la forma de probar más estilos sin comprometerse con una pinta. La comida es de pub americano y se gana buenos comentarios: los tacos, los sliders, las papas para picar y la hamburguesa son lo que más se nombra.
El local es industrial y surfero, con murales, una galería y una zona de juegos —dardos, ping-pong, lanzamiento de costales— y música en vivo. Se siente más cómodo y relajado que los bares del centro, el parqueo es amplio y el servicio atento. Queda en el sur de Playa Jacó y abre todos los días; los lunes cierra a las 6 de la tarde.