El ceviche y el tartar de atún se llevan los elogios, junto con los camarones empanizados con coco, el pulled pork y un banano tempura con helado que cierra la mesa; hay quien asegura que no ha comido mejor en todo Jacó y a quien le sumaron de cortesía unas bolitas de risotto rellenas. Los desayunos —se sirven de 8:00 a. m. a 2:00 p. m.— y los almuerzos también reciben cariño, y la carta de cócteles es larga.
Lo describen como un oasis dentro de Jacó, con clase y un servicio que casi todos encuentran atento y amable, aunque no es parejo: un visitante lo vio despistado en una tarde tranquila y otro tuvo un malentendido con la cuenta. Abre todos los días menos el martes, en Playa Jacó.