Lo que se pide aquí es la pasta y la pizza. Hay quien recuerda la de pepperoni como una pizza de Florencia, y la Capricciosa con prosciutto y rúcula cumple; la carbonara le pareció un éxito a una mesa y a otra le llegó con demasiada pimienta. También se menciona el carpaccio de salmón, bien presentado y condimentado, y el pan de ajo con queso que sacan de cortesía al llegar. Para cerrar, un limoncello también de cortesía, y a la venta tienen quesos y embutidos italianos.
El restaurante está a la sombra de unos árboles, con estacionamiento en la calle, lejos del bullicio del centro de Jacó, y hay quien lo recomienda para una cena en pareja. El servicio es cercano y los propietarios están pendientes de las mesas: un comensal cuenta que celebró aquí un cumpleaños que recuerda como especial. Los precios de la carta no incluyen el 10 % de servicio, y quedan entre las pizzas desde ₡7.500 y los platos de pasta alrededor de ₡10.000. Se encuentra junto a la parada de taxis de la Municipalidad, en el centro de Jacó.
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