Lo que más se repite de Oz es el trato de quienes atienden la barra y las mesas. Ale (Alejandra) sale nombrada en varias visitas, junto con Mariam, Ash, Yuni y Trini, y se habla de un servicio cálido a cualquier hora del día o de la noche. La comida pasa de lo que se espera de un bar: se destacan los pinchos y la carne, y la carta incluye ceviches, alitas, nachos, casados y pescado entero. El ambiente mezcla pantallas con deportes, música muy bien elegida y, según una visita, música en vivo.
El hotel queda arriba, a pocos minutos a pie de la playa, en plena Calle Central de Jacó, y quienes se quedaron cuentan que Rosi, quien lo administra, los guió durante toda la estadía y los conectó con tours de la zona. No todo es perfecto: una huésped lo encontró caro para lo que es, extrañó más seguridad (la entrada es una reja) y notó que la piscina está separada de las habitaciones, así que hay que cruzar la calle en traje de baño. El bar abre a las 7:00 y cierra a las 2:30 de la madrugada, y los precios del menú ya incluyen impuestos.
14 habitaciones con baño privado para hasta 28 personas, en el piso de arriba del bar. Aire acondicionado, ventilador de techo, Smart TV con cable, Wi-Fi gratis, caja de seguridad y parqueo gratis; piscina privada. Check-in desde el mediodía hasta la medianoche, check-out antes de las 11:00. No se admiten mascotas ni fumar. Tarifas por consulta con el hotel.
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