Lo que más se repite es el trago frente al mar: las margaritas salen deliciosas, la piña colada es de las recomendadas y hay happy hour. También se llevó elogios la sopa, y varios hablan de la comida y del servicio como de lo mejor de Jacó. Los cocteles, dice alguien, son capítulo aparte.
El plan de siempre es llegar al atardecer y quedarse en las sillas sobre la playa, con el mar enfrente; quien pasa el día en Jacó cuenta que siempre vuelve, y que ahí mismo puede usar el baño. Quienes atienden salen descritos como muy amables y el ambiente, relajado y con música. Una reseña de hace años se quejó del servicio y de la poca oferta para almorzar. Queda en Jacó, sobre la playa, al sur del centro.